Hablemos de la comparación
Yo también me comparé más de una vez.
Y con personas que, a priori, me potenciaban y motivaban a cumplir mis sueños.
Lo que tenían todas esas personas a las que yo creía admirar en común es que cuando me comparaba con ellas era yo la que siempre perdía.
No tenía dudas.
Hasta que un día observé algo.
La expectativa no era realista.
Simplemente.
Esas personas tenían diferente edad a la mía.
Recorridos de vida bien distintos.
El concepto de éxito también era no igual.
Eso lo viví más tarde.
Vamos que era como comparar un vaso de cristal con una taza de porcelana.
Posiblemente puedan cumplir la misma función pero se hicieron de forma diferente.
Lo que esas personas hacen solo lo podrán hacer ellas.
Incluso aunque siguieras un paso a paso, cosecharías tus logros, no los de ellas.
Y lo que puedo hacer yo solo lo puedo hacer yo.
Se puede modelar, sí, no hay duda.
Aún así, en caso de hacerlo, cada uno lograría sus propios éxitos.
Y aquí viene el descubrimiento que más me cambió:
FOCUS en mí.
Mi éxito lo puedo medir con la diferencia que marco de cómo era en el pasado.
Incluso puedo medirlo con respecto a ayer.
Así puedes conocer todo lo que soy capaz de lograr en unas horas.
En definitiva, si te vas a comparar que sea contigo.
